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  • La vida después
  • A Granadilla, un pueblo extremeño abandonado tras su inundación por la construcción de un embalse, llega un grupo de historiadores buscando el paradero de una fosa a orillas del pantano. Al otro lado de la península, en una de las silenciosas cumbres de la Sierra del Toro, una cuadrilla de arqueólogos abre y examina la tierra rastreando una fosa de soldados caídos en combate. En el sur, entre el sonido del tráfico que envuelve el cementerio de la ciudad de Sevilla, un equipo de antropólogos analiza los huesos de miles de cuerpos aún por identificar. La llegada de los trabajadores a estos lugares atrae a personas del entorno, que se acercan hasta allí para transmitir lo que recuerdan, preguntar lo que desconocen y ayudar a buscarlos. Mientras sigue la búsqueda, los allí reunidos hablan de lo político, lo íntimo, lo científico, la muerte, el amor, la amistad, y en estos instantes, en estos espacios de memoria, la vida pasa a ser el centro de la narración. Cada día se pica la tierra en un camino descendente que va separando los dos planos, el arriba y el abajo. La superficie se convierte en el lugar habitable por donde los personajes se mueven, y el abajo, en lo inhabitable, el punto en el que se detiene todo. Los arqueólogos y antropólogos trabajan en el límite de ambos, donde vida y muerte se anegan. En esta intervención de las capas de la tierra, las certezas y las emociones de los que están presentes, de los vivos, van cambiando conforme se transforma también el paisaje.