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  • La nit no fa vigília
  • La vida de Bruno (18) se ve marcada por una serie de responsabilidades que la mayoría de jóvenes no deben asumir, ya que cuida de su abuela Natividad (83). Como han convivido siempre ellos dos solos, comparten una ternura y complicidad particulares, pero al mismo tiempo hay momentos en los que su vida se ve condicionada por la creciente dependencia de la abuela. Cuando llega la oportunidad de que Nati vaya a una residencia geriátrica, ambos tendrán que tomar una decisión que cambiará su vida tal y como la conocen hasta ahora. Y es que, a veces, amar también significa dejar ir.