• Zeltia pasa de los cuarenta y nada sale como esperaba: su novio la ha dejado, no llega a fin de mes, no siente deseo, envejece sin hijos... Vive temporalmente en Barcelona, desde hace 20 años, y en Galicia la salud de su madre Socorro empeora y demanda cuidados. Socorro es una mujer muy conservadora a la que Zeltia nunca quiso parecerse y de la que necesitó alejarse. Y ahora no sabe cómo dejar de huir.    Para reconciliarse, busca un relato en la biografía personal y familiar, y sigue el rastro luminoso de su tío Antonio Outeiriño, un artesano textil gay que vivió intensamente en los años 80 y con quien ella se identifica por su entusiasmo creativo, su idealismo y su sentido profundo de la familia. Mientras Zeltia busca a Antonio, a quien realmente encuentra es a su madre Socorro, con quien compartirá amor y diversión un último verano. Es entonces cuando la invisibilizada enfermedad de Socorro, que estaba diagnosticada como fibromialgia, cambia de nombre y pasa a ser un cáncer. Tras dos meses intensivos de hospital y en plena pandemia, Socorro muere.  Zeltia, que siempre creyó que Socorro exageraba sus problemas de salud, ahora siente la culpa y la derrota por no haber cuidado mejor de ella. A pesar de la ausencia y el dolor, Zeltia termina dándose cuenta de la oportunidad de reconciliación que ha significado para ambas hacer la película.